La semana pasada, hablando de la necesidad de luchar por cumplir nuestros sueños, comenté que yo había decidido luchar por mis sueños. Y prometí explicarlo en el próximo post. Para ser sinceros, ahora, con las teclas bajo mis dedos, siento que no es algo fácil. Si alguna vez habéis intentado explicarle a alguien algo muy importante para vosotros sabréis de lo que hablo: convencimiento, miedo, alegría, vergüenza, nervios,… Una mezcla de sentimientos que son la señal inequívoca de que vas a comunicar algo grande.

DEJARLO TODO E IRSE

Mentiría si dijese que el nombre del blog fue algo muy pensado, muy trabajado y con mil motivos que argumentasen que era el mejor nombre que podía encontrar. En el momento que creé el blog (por entonces blogger) me encontraba de au-pair en Berlín, después de haber estado en Bélgica, y de haber hecho mi proyecto final de carrera en Granada. Dejarlo todo e irse sonaba bien. Y, además, me definía bastante.

Es común escuchar a la gente decir que “tiene ataduras que no puede dejar”, “tengo trabajo” o “una hipoteca”, “estoy atado” o “tengo todo aquí”.  Para mucha gente es muy complicado hacer las maletas, echar la llave y moverse a otro país. Dejarlo todo e irse, sin más. Algo que siempre para mí habia sido bastante sencillo.

Y digo había sido porque las cosas cambiaron. Al volver de Berlín encontré un trabajo, me estabilicé y el tiempo empezó a pasar. ¡Es curioso lo rápido que pasa el tiempo cuando uno está quieto!

Una vez pasada la novedad del nuevo trabajo y la nueva vida que suponía volver a mi antigua vida, empecé a sentirme triste, malhumorada y aburrida. Y no entendía la razón. Tenía un trabajo de lo que yo había estudiado, estaba haciendo lo socialmente correcto, y aunque las condiciones salariales no eran las mejores (¿y quién las tiene hoy en día en España?), estaba formándome y haciéndome un hueco en la empresa para un futuro no muy lejano. Genial ¿no?

Pues no.

Ya casi habían pasado dos años y mi humor cada vez era peor. Y empecé un análisis introspectivo que me llevaría tiempo, lágrimas y sorpresas. Necesitaba saber qué quería hacer, qué esperaba de mi vida y hacia dónde quería ir. Y el primer paso era estudiarme a mí misma.

#1 EL TRABAJO NO SÓLO NO ME HACÍA FELIZ SINO QUE ESTABA CONSIGUIENDO HACERME INFELIZ

El tipo de trabajo que realizaba no me llenaba, no me sentía realizada, notaba disminuir mi creatividad, mi motivación y acabó por aburrirme tanto que volvía a casa únicamente buscando mi cama.

#2 ENCONTRÉ QUE NO QUERÍA VIVIR DONDE ESTABA VIVENDO.

Pamplona es muy bonita y tiene muchas cosas buenas, pero el clima no es una de ellas. ¡Y he vivido en Berlín! La lluvia casi diaria (me tocó un año que batió récords en lluvia) sólo conseguía multiplicar el ánimo con el que salía de trabajar.

#3 SENTÍA QUE NO ESTABA APROVECHANDO LA VIDA.

Y para comprender este sentimiento tuve que buscar muy en mi interior. No era normal sentirme así cuando la realidad era que sí que aprovechaba cada momento de mis fines de semana. No fue fácil llegar hasta el origen de ese sentimiento (y mucho menos enfrentarme a él) pero lo conseguí.

Apenas dos años antes de todo este análisis había perdido a un buen amigo de la universidad en un accidente de coche. Supongo que cada uno supera las cosas como puede, y yo lo superé haciéndome creer que en realidad no había pasado, que no me dolía tanto y que cuando visitaba Tarragona él simplemente no estaba porque andaría como era habitual con mil asuntos entre manos. Sin embargo, esa pérdida había instalado un reloj en mi interior. Un reloj que no dejaba de remarcar los segundos y que me hacía consciente de cada uno de los segundos malperdidos. Sentía que, desde entonces, tenía que vivir por dos, por él y por mí, y yo…  yo no estaba viviendo lo suficiente, porque yo realmente no estaba haciendo lo que en realidad quería hacer.

#4 EL BLOG ME HACÍA FELIZ

Dejarlotodoeirse.blogspot.com, el blog que había empezado como puro entretenimiento durante mis horas libres de niñera en Berlín me hacía feliz. Viajar, descubrir nuevos lugares para luego compartirlos con los demás me hacía feliz. A través del blog había recuperado una de mis viejas pasiones: escribir. Una pasión que caracterizó mi época de instituto y que guardé en un cajón una vez empezada la universidad.

Una vez empecé a escribir de nuevo, supe que no quería volver a parar de hacerlo.

CAMINO A CUMPLIR UN SUEÑO

Y entonces decidí que  necesitaba un cambio, de los grandes, de los que tanto me gustaban. De los que hacen que se me erice la piel y se me estire la sonrisa. Un cambio que diese sentido al nombre del blog “dejarlo todo e irse” y que me diese sentido a mí.

Necesitaba unos objetivos, una meta y por lo tanto una estrategia.

Así que pensándolo mucho y resultándome muy difícil tomar esta decisión me despedí del trabajo. Contra todo lo que había imaginado, mi gente cercana me apoyó, comprendió de lo que hablaba y supo que si así lo había decidido tenía razones para hacerlo. Algunos incluso me preguntaron porqué no lo había hecho antes. Desde aquí aprovecho para mandar un abrazo y un “gracias” enorme a todos.

Tenía claro que si “Dejarlo todo e irse” era mi lema, el bastón en el que apoyarme tenía que ser mi blog. Quiero viajar para luego contárselo a todo aquel que quiera leerme.

LA PREGUNTA AHORA ERA ¿SOLA?

Sola. Una palabra que me daba miedo. Tenía claro que si había retrasado tanto esta decisión de luchar por mis sueños era por esta palabra.

Sola.

Viajar sola no estaba en mis planes. Hasta que entendí que si no era de este modo no lo sería de ningún otro. Y soy de las que prefiero hacer las cosas, aunque me suponga un esfuerzo extra y un tembleque cada vez que lo pensase detenidamente. Y entonces lo vi claro, el blog tendría que focalizarse en todas esas mujeres que como yo, sueñen con dejarlo todo e irse a un lugar. O a todos. Un blog donde compartir con otras mujeres mis miedos, mis dudas y mis victorias. Un blog donde ellas también puedan comentar, pedir ayuda o dar sus trucos.

Porque siempre es bonito saber que una no viaja sola, sino en solitario.

Mi sueño ya ha empezado. Empezó en el mismo momento en el que tomé la decisión. El 1 de Mayo de 2014 cojo las maletas y vuelo hasta Tailandia, por donde viajaré en solitario, despacio, o simplemente buscando un ritmo con el que me sienta cómoda. Comienza una nueva etapa, una nueva aventura, que, si me lo permitís, compartiré con todas vosotras.

No sé cómo saldrá. Ni cuánto tiempo estaré viajando. Si viajaré sólo por Tailandia o recorreré más países. Tengo miedo a que no me guste, a echar de menos, a pensar demasiado, a viajar sola. Pero, sobre todo, tengo mucha ilusión, mucha alegría y una sensación enorme de FELICIDAD.

El 1 de mayo vuelvo a coger la mochila 😀

dejarlo todo e irse con la mochila

Ah! Y si estás aquí, al final del artículo, es más que probable que te guste leer No sé que hacer (con mi vida), un artículo que escribí con mucho amor (y sí, después de muchas dudas).